Recuerdo que era muy pequeño, tendría unos cinco años, cuando participé por primera vez en la cabalgata de Reyes de mi pueblo. Aquel día estaba muy nervioso porque todos mis primos decían que si levantabas bien las manos los Reyes Magos te lanzaban caramelos directamente.
Me acuerdo perfectamente de la música, de las luces brillando en las carrozas y de la emoción de ver pasar a Melchor, Gaspar y Baltasar saludando a todos los niños. Yo estaba subido a los hombros de mi padre y desde allí parecía que todo era todavía más grande y mágico.
Lo que más me marcó fue cuando Baltasar me miró y me tiró un puñado de caramelos. Yo creí de verdad que me había reconocido y que sabía exactamente lo que yo había pedido en mi carta. Esa noche apenas pude dormir de la emoción, esperando a que al día siguiente estuvieran los regalos junto a mis zapatos.
Desde entonces, cada 5 de enero siento la misma ilusión que aquel día, porque me recuerda mi primer recuerdo de esta tradición tan especial.
@@Recuerdo@@ la primera vez que celebré @@Halloween@@ en mi barrio. Tenía seis años y estaba muy @@emocionado@@. Esa noche, me puse un @@disfraz@@ de vampiro que había elegido con mi @@hermana@@.
@@Salimos@@ a la calle con una linterna y una bolsa para recoger @@caramelos@@. Cada casa que visitábamos tenía @@decoraciones@@ de fantasmas, calabazas y telarañas. Me sentía un poco @@asustado@@, pero también muy feliz.
En una de las casas, una señora nos dio muchos @@dulces@@ y nos felicitó por nuestros @@disfraces@@. Esa noche terminé con la bolsa llena y con una @@sonrisa@@ enorme en la cara. Desde entonces, cada año espero @@Halloween@@ con mucha ilusión.
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